Un nombre que atrapa
antes de que el vino lo haga
Tarántula Wines es una pequeña bodega de autor ubicada en Mendoza, Argentina, en la zona de Alto Salvador. El encargo fue diseñar el sistema completo de etiquetas para sus tres líneas de vinos: desde la entrada al catálogo hasta el Gran Reserva de partida limitada.
El desafío central era convertir un nombre que podía generar rechazo instintivo en una marca con carácter propio, capaz de seducir en góndola sin recurrir a lo obvio ni a lo tenebroso.
El nombre «Tarántula» tiene raíces en Tarento, ciudad vitivinícola del sur de Italia donde la araña original habitaba entre viñedos mediterráneos. Su picadura, según la tradición, sumergía al afectado en un trance del que solo salía bailando: el tarantismo. Una metáfora perfecta para un vino que no pide ser bebido con calma, sino sentido.
El principal riesgo de la marca era la literalidad. Una tarántula realista en una etiqueta de vino genera rechazo antes de generar curiosidad. La solución fue trabajar la araña como forma pura: alejarla del naturalismo, construirla con trazos anchos y gestuales que la acercan a lo escultórico.
El símbolo resultante funciona a cualquier escala y en cualquier fondo. No es una ilustración de una araña: es un ícono con carácter propio.
